La posición de la familia frente al rendimiento escolar.

La familia es el pilar de la educación, ya que es considerada la primera escuela, en donde los adolescentes desde muy pequeños se les enseñan valores, cultura, disciplina e incluso es en el hogar en donde las primeras palabras son enseñadas, de la mano y como apoyo es el trabajo que se realiza en las instituciones educativas que transmiten las técnicas básicas de la cultura relevando a la familia en la formación de destrezas del niño. Las primeras experiencias de relación con el mundo se presentan en el hogar, la socialización dentro de la familia debe contemplar la necesidad de formar individuos capaces de elegir. Hoy en día se ha perdido mucho la importancia que tiene la familia en la sociedad, ya que ha presentado muchas modificaciones de las cuales la enseñanza de valores tanto como morales como cristianos han disminuido, ahora quien enseña o educa son los amigos o la sociedad como tal, eso no quiere decir que la familia vaya a perder su función afectiva y formadora, eso es irremplazable. De tal forma la familia tiene la función de motivar a los adolescentes a estudiar, a esforzarse por lo que desean alcanzar, y convertirse en profesionales de algún campo en específico. Sin embargo hay factores que afectan el desempeño escolar tal como la mala condición económica, padres con escolaridad baja y la necesidad de la subsistencia por la falta de dinero.

La complejidad de comportamientos y metas que implica la actividad académica puede reducirse para los padres y madres a logros fácilmente visibles como las buenas calificaciones, el cumplimiento con las asignaciones y el buen rendimiento académico. En muchas ocasiones se critica o se juzga a los adolescentes que su rendimiento no es bueno ni tampoco regular y es porque nos precipitamos sin analizar o reflexionar el por qué es así, debemos de comprender que cada persona tiene una forma distinta de aprender y de retener la información en su mente, y en ocasiones las actitudes de los padres no siempre son las correctas exigen y exigen de forma rigurosa sin conocer a profundidad la condición del adolescente, en este caso su hijo o hija, lastimosamente en lugar de existir apoyo o una motivación lo que hay es “Eres un problema” o “No sirves para el estudio”.

Las actitudes de los adultos deben ser constructivas, fomentando siempre el desarrollo integral de los adolescentes, dando apertura a la comunicación fructífera y a un contexto en donde el rendimiento escolar fluirá como una dimensión integral del sentido de la vida y el compromiso de fortalecer las vías para salir adelante.  




Fuente: Peinado, A. (2013, Marzo 28). La Adolescencia no es un problema. [Archivo de Vídeo]. Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=AqxTUJAWzsI&t=69s

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Referencias Bibliográficas

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