Conclusiones
En el Siglo XXI se ha
experimentado grandes cambios, la modernización y la globalización han afectado
directamente el dominio directo de la familia y de la educación como agentes
socializadoras sobre la vida de los adolescentes. Los efectos positivos de la educación son
invaluables e irremplazables; de la misma forma los centros educativos deben
propiciar la sana convivencia y el conocimiento para lograr una ciudadanía
capaz de responder a las exigencias y demandas de las transformaciones sociales,
por tanto se deben aprovechar todos los esfuerzos realizados por los
ministerios gubernamentales para hacer de Costa Rica y del resto del mundo un
lugar mejor.
Todos los seres humanos somos el resultado de
un proceso formativo educativo que se inicia en el hogar y se extiende al
sistema educativo y social, lo que hace evidente y notorio; se debe tener
presente que desde niños copiamos los patrones de comportamiento de los padres
y por ende se va creciendo bajo su modelo, con sus límites y normas, existen múltiples
factores que alteran el desarrollo educativo de los adolescentes es por eso que
educar de forma correcta es la mejor
herramienta, debe ser un compromiso de todos y todas, en al ámbito educativo se
reconocen tres subsistemas de relaciones interpersonales tal como lo señala
(Krauskopf, 2014, p,286) la cual menciona el subsistema de los adultos
responsables de la actividad y que está compuesto por docentes y el personal
del centro que tiene responsabilidades académicas, así como el subsistema
profesorado/alumnado el cual busca desarrollar el currículo según las
convenciones y normas establecidas y por último el subsistema de iguales que producen la visibilizarían de
los estudiantes.
La construcción de la ciudadanía no se
efectúa de la noche a la mañana, por el contrario convergen gran cantidad de
factores, entre ellos se puede mencionar el origen familiar, puesto que si un
estudiante proviene de un clima familiar problemático, donde la agresión física,
las drogas y el alcohol, el desempleo y pobreza son una realidad, probablemente
este ambiente no sea el óptimo para
desenvolverse dentro del ámbito educativo, con frecuencia los estudiantes que
provienen de este tipo de hogares, son jóvenes violentos, intolerantes, con
bajo rendimiento académico, incapaces de forjar amistades, irrespetuosos con sus
pares y figuras de autoridad, tal como docentes y demás miembros de la
comunidad educativa.
El
alumno adolescente es una persona a la que se le debe de tratar con respeto,
dándole crédito a lo que piensa y siente, aceptando la espontaneidad que lo
caracteriza en esta etapa, pero sin dejar de marcar claramente los límites;
evitando así que se desborden en comportamientos inapropiados y faltas de
respeto.
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